La literatura erótica y pornográfica a lo largo de la historia

El erotismo y el sexo han estado asociados a la cultura de la humanidad desde los inicios de los tiempos y en la literatura no es una excepción. No obstante, a menudo ha sido sometida a la censura por considerarse pecaminosa.

No sólo podemos encontrar escenas o alusiones al sexo y al erotismo en los libros del género, sino que podemos encontrarlo en infinidad de obras donde no es el tema principal y que se encuentran en capítulos aislados. Podemos encontrar erotismo en fragmentos del Quijote, en el Libro del buen amor o en La Celestina.

KamaSutra54El erotismo en la antigüedad

Ya en el Antiguo Egipto, se redactaron tratados acerca del sexo, en ocasiones meras recopilaciones de posturas sexuales, como por ejemplo en el papiro de Turín, donde se detallan las variantes del acto amatorio.

La literatura antigua relativa al erotismo se caracteriza principalmente por la unión entre lo divino y lo terrenal. Son frecuentes las alusiones a los dioses y los cultos a la fecundidad y al falo. Las obras se encuadran habitualmente en manuales de posturas sexuales, poesía y obras de teatro.

Los primeros escritos de literatura erótica se remontan a la Antigua Grecia, en torno al año 400 a. C., cuando el dramaturgo Aristófanes escribió la obra de teatro Lisístrata. Pero es en el siglo II a. C. cuando Luciano escribió el libro pornográfico más antiguo, Los diálogos de las cortesanas. Es Luciano, precisamente, quien emplea por primera vez el término del lesbianismo para definir la homosexualidad femenina.

La Antigua Roma también es rica en este género literario.  A esta época pertenecen los Priapeos o Priapeya, una serie de poemas acerca del dios Príapo. Aparte de los acercamientos al género de autores como Marcial, Juvenal, Plauto, Catulo y Horacio, caben destacar El arte de amar, de Ovidio, El Satiricón, de Petronio y El asno de oro, de Apuleyo, como obras más relevantes de la época.

En la Antigua China, durante el período Han (alrededor del año 200 a. C.) circularon diversos manuales didácticas sobre la práctica sexual, siguiendo la fórmula literaria del diálogo entre un Emperador y sus preceptos o profesores sexuales.

En el siglo IV, apareció en la India el Kámasutra, el más famoso y universal de los manuales de sexualidad. Escrito por Mal-la Naga Vatsiaiana como un texto religioso dirigido al pueblo. Un segundo manual surgió en la India aproximadamente hacia el siglo XV o XVI, el Ananga Ranga, de Kalyana Malla, con una serie de consejos para evitar la monotonía en el matrimonio e impedir la separación entre hombre y mujer.

Del Oriente medio musulmán es la obra medieval Las mil y una noches, del siglo IX, en la cual se trata el tema de la infidelidad. También de origen musulmán es El jardín perfumado, de Cheik Nefzaoui, un manual al estilo del Kámasutra.

celestinaLa Edad Media y el Renacimiento

La Edad Media fue una época difícil para el erotismo y la sexualidad en general, y la literatura se vio también influenciada por ese hecho. No sería hasta la llegada del Renacimiento cuando la literatura erótica adquiriese de nuevo relevancia. Giovanni Boccaccio fue el autor del Decamerón, obra que narraba las hazañas de los monjes seduciendo monjas en los conventos. El libro fue prohibido en muchos países. Aun cinco siglos después, diversas copias del texto fueron destruidas en países como Estados Unidos o Inglaterra entre los años 1954 y 1958.

Algunas de las piezas más representativas de esta época son Facetiae o Facecias de Gian Francesco Poggio Bracciolini, Novellae de Girolamo Morloni, Razonamiento de Pietro Armino, Hermaphroditus de Antonio Beccadelli, Le Petit Jehan de Saintré de  Antoine de la Sale y los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer.

En España cabe destacar Cantigas de escarnio y mal decir, el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita,  La Celestina y La lozana andaluza de Francisco Delicado.

Becat27La liberación erótica

Durante el siglo XVI y XVII se produce una explosión de la literatura erótica. En Francia se escriben obras maestras como Pantagruel y La Vie très Horrificque du Grand Gargantua de Rabelais y por encima de todos destaca al autor  Pierre de Brantôme, en cuyos manuscritos no faltan descripciones explícitas y amplias de las partes íntimas, así como alusiones a la promiscuidad, el lesbianismo, el cunnilingus e incluso el sadomasoquismo. Entre sus obras, probablemente la más obscena sea la Vida de las mujeres galantes.

En Inglaterra, John Ford realizó una controvertida incursión en el incesto con su obra ‘Tis Pity She’s a Whore. Otra obra de la época es Sodom, o la quintaesencia del libertinaje que gira alrededor de la preferencia sexual de un rey por la sodomía.

Carracci_MessalineLisiscaLa Ilustración

En esta etapa el género erótico se reafirma y consolida. En la Ilustración muchos de los librepensadores franceses empezaron a explotar la pornografía como medio de crítica y sátira social. La pornografía libertina era un comentario social subversivo dirigido a menudo contra la Iglesia Católica y las actitudes generales de represión sexual.

Las historias e ilustraciones eran a menudo anticlericales aunque la pornografía se usó también como comentario político – María Antonieta era a menudo objeto de fantasías que incluían orgías, actividades lésbicas-.

En Inglaterra Las Memoirs of a Woman of Pleasure, de John Cleland, es uno de los libros más reimpresos en idioma inglés. Retrataba a una mujer, la narradora, disfrutando e incluso deleitándose con actos sexuales sin consecuencias físicas o morales graves. ¡No fue legal poseer una copia de este libro en los Estados Unidos hasta 1964 y en el Reino Unido hasta 1970!.

Un tema recurrente con la llegada del libertinaje ilustrado es el de las orgías y  también fue cuna de numerosos fetiches o desviaciones sexuales. En las obras de Nicolás Edme Restif de la Bretonne aparece el fetichismo acerca de los pies o los zapatos, y el Conde de Mirabeau volvió a hacer incursión en el tema de la iniciación sexual de jovencitas en The Lifted Curtain or Laura’s Education.

sade-etchingPero fue durante y después de la Revolución francesa cuando se publicaron las famosa obras del Marqués de Sade, que a menudo fueron acompañadas por ilustraciones y sirvieron de comentario político o filosófico para su autor. No obstante, el Marqués marcó un hito en la historia de la literatura erótica y es principalmente conocido por sus obras en el género. Abiertamente libertino, su oposición a toda ley y su particular visión del mundo le valieron algunos años en prisión. Precisamente durante su estancia en La Bastilla, comenzó a escribir la que es una de sus obras más importantes, Los 120 días de Sodoma, donde narra cómo cuatro adinerados encerrados en un castillo deciden poner en práctica, abusando de su situación, las historias más depravadas oídas, frecuentemente unidas a una violencia exacerbada. No en vano, el sadismo hereda su nombre del apellido del Marqués. Otra brillante obra del Marqués es Justine, donde narra la vida de dos hermanas huérfanas que escogen dos caminos muy diferentes, una acogida al culto religioso y la otra entregada al vicio y la perversión.

GAILLARDEl Siglo XIX

El siglo XIX viene marcado por el puritanismo inglés, el apogeo del erotismo en centroeuropa y una nueva corriente, el Romanticismo, que idealiza el dolor y el sufrimiento psíquico, así como el amor pasional.

En la época victoriana en Inglaterra, al mismo tiempo, cobraron fuerza los textos eróticos con una característica relación entre maestro y sirviente. En su literatura se refleja en obras como Venus maestra de escuela, o los juegos de la flagelación, de George Cannon The Meny Order of St. Bridget, de James Berttram. Sin embargo, las obras eran más comúnmente anónimas como The Lustful TurkThe Way of a Man with a Maid, A Weekend Visit, The Romance of Lust (1873), The Autobiography of a Flea (1887), Beatrice, Venus in India, Raped on the Railway: A True Story of a Lady who was first ravished and then flagellated on the Scotch Express, Flossie, A Venus of Fifteen: By one who knew this Charming Goddess and worshipped at her shrine  y My Lustful Adventures.

Pero la literatura erótica más salvaje también continuó en el siglo XIX de la mano de autores como  Leopold von Sacher-Masoch y su obra La venus de las pieles, en la cual sienta las bases del masoquismo; Arthur Schnitzler con La ronda; Felix Salten y su clásica novela pornográfica Josephine Mutzenbacher cuya historia es narrada bajo el punto de vista de una prostituta vienesa y toca casi todos los posibles tabúes relativos al sexo, como la prostitución infantil, el incesto, la homosexualidad, la violación o las orgías (anecdóticamente, Felix Salten es el autor del clásico infantil Bambi).

En otra entrada tocaré de nuevo el tema de la literatura erótica y pornográfica desde el Siglo XX hasta la actualidad. Espero que te haya gustado y espero tus comentarios.

Fuente: wikipedia.org