Lactafilia: Lactancia erótica

La lactafilia es la parafilia relacionada con el deseo sexual de ingerir leche de los senos de una mujer. A esta parafilia también se la conoce como amamantamiento a adultoslactancia materna de adultosfetichismo de leche.

Los pechos y especialmente los pezones son una zona erógena, y la estimulación de ambos es un aspecto universal de la sexualidad humana. Por consiguiente, no es sorprendente que las parejas procedan desde la estimulación oral de los pezones hasta el amamantamiento. En las parejas de lesbianas, el amamantamiento puede significar una expresión familiar de afecto.

El flujo de leche no intencional (galactorrea) es a menudo causado por la estimulación del pezón y es posible llegar a una producción normal de leche exclusivamente por succión de la mama. Los senos tienen dos roles en la sociedad humana: nutritivo y sexual.  Debido a su vertiente sexual, aún hoy en día y aunque parezca mentira, en muchos países occidentales el amamantamiento de niños en público es considerado como una forma de exhibicionismo. Para muchos la práctica de la lactafilia es una perversión al relacionar el amamantamiento infantil junto con las conexiones sexuales de los pechos.

Cualquier mujer que haya dado a luz al sentirse sexualmente excitadas experimentan una liberación de leche no intencional. Algunas parejas aprovechan esta situación para realizar algunos juegos de lactancia. El amantamiento puede fortalecer la relación de la pareja incluso es posible que la mujer tenga un orgasmo con esta práctica.

La lactancia erótica en una pareja suele comenzar a partir de la lactancia natural de un bebé. Durante el período de lactancia, el compañero comienza a chupar el seno y continúa después de que el bebé es destetado. La producción de leche es estimulada continuamente y el flujo de leche prosigue.

Sin embargo, la producción de leche puede ser “artificial” e intencionalmente inducida en la ausencia de embarazo en la mujer. A esto se le llama lactancia inducida si la mujer no ha amamantado antes, mientras que cuando una mujer que ha amamantado antes y empieza de nuevo se le llama re-lactancia. Esto puede hacerse periódicamente por la succión de los pezones (varias veces al día), masajeando y apretando los senos de la mujer o con ayuda adicional y temporal de drogas que inducen la lactancia.

En principio con gran paciencia y perseverancia es posible inducir la lactancia por solo realizar succión en los pezones. No es necesario que la mujer haya estado embarazada, e incluso puede estar bien en su período post-menopáusico. El efecto que tienen algunas hierbas no está clínicamente confirmado, aunque varias de ellas se recomiendan para aumentar o evocar el flujo de leche, por ejemplo, la alholva (la más popular) y el cardo bendito.

La lactancia materna tiene un elemento sexual como resultado de factores fisiológicos. En un estudio realizado en 1999, aproximadamente entre el 33 y el 50 % de las madres encontraban la lactancia materna erótica, y entre ellas el 25 % consideró sentirse culpable por esto. Este estudio corrobora un estudio de 1949 que determinó que en algunos casos la excitación era lo suficientemente fuerte como para inducir el orgasmo, y por ello algunas madres decidieron abandonar por completo la lactancia materna. En 1988 un cuestionario sobre el embarazo y el orgasmo publicado en una revista holandesa para mujeres, preguntó: “Según tu experiencia ¿tuviste mientras amamantabas una sensación de excitación sexual?”.  El 34 % respondió afirmativamente. Otro 71 % contestó afirmativamente cuando se les preguntó “Según tu experiencia mientras amamantabas, ¿tuviste sensaciones placenteras en la región uterina?”.

Desde la Edad Media se ha probado una multitud de experiencias eróticas subliminales de los santos, en las cuales la lactancia tiene un rol importante. Un ejemplo relevante es la lactancia de san Bernardo de Claraval.

Una curiosidad para terminar: Japón produce la mayoría de la pornografía relacionada con la lactancia tanto en acción en vivo como en el anime y hentai.